El rol de los jóvenes en la política

patricia bullrich ulises chaparro

La mayoría de los jóvenes no están interesados en la política. Existen encuestas que establecen que el porcentaje de desinterés es del 60%, mientras que otras afirman hasta un 80%. Sin embargo, la realidad es que las mismas no son necesarias para darse cuenta de esta situación, todo es claro a simple vista. Esto es algo muy negativo ya que la participación cívica es fundamental para el desarrollo de un país, muchas veces pretendemos que los políticos de turno solucionen todo mágicamente, pero nosotros también debemos llevar a cabo nuestro aporte, en menor o mayor medida según el caso. Y la juventud es el futuro, por lo tanto, debería atraerle este tópico tan importante para nuestras vidas.

Por otra parte, podemos afirmar que la mayoría de ellos están disconformes con el mundo en general. Ven mucha injusticia y desigualdad, lo cual es cierto. Lamentablemente, los sectores populistas y de izquierda han aprovechado esto para crear relatos y adoctrinar, sus palabras y propuestas parecen ser muy atractivas, mas carecen de argumentos válidos y lógicos. La clásica es la declaración de que el rico es malo y el pobre bueno, y de que éste primero tiene la obligación de darle parte de su patrimonio al último para reducir la diferencia que hay entre ambos. No podría ser más absurdo. Es muy probable que el rico se haya capacitado y que haya trabajado muy duro para lograr todo lo que posee, y que además le dé una fuente de trabajo al que menos tiene. Hay un viejo dicho que dice: “dale un pescado a un hombre y comerá por un día, enseñale a pescar y comerá toda su vida”. No podría ser más verídico. Sin embargo, es más fácil decirles a las personas que la culpa de todo lo que les falta es de otro que tiene más que ellos, en vez de incentivarlos a que alcancen por cuenta propia sus éxitos. Este relato envuelve especialmente a la juventud, por las ideas revolucionarias que tiene. Yo misma siempre pienso en cómo cambiaría ciertas cosas del mundo y de la sociedad, aunque por suerte jamás permití que me adoctrinaran.

Además, los jóvenes estamos llenos de expectativas y tenemos poca experiencia, por lo cual es muy difícil que nos resignemos. Por eso nuestro rol cívico y político es esencial. Sin embargo, una gran cantidad avala a los políticos que se venden como populares, cuando en realidad son unos corruptos que solo buscan el poder para su propio beneficio, no porque les importe el país, ni porque lo quieran mejorar. Vienen con la idea de que les dan cosas gratuitas a los ciudadanos, mas eso es financiado por los contribuyentes, a quiénes presionan constantemente, logrando que todos seamos cada vez más pobres, tanto el que más tiene como el que menos. Excepto ellos mismos, claro. No puedo decir con certeza que hay más jóvenes de izquierda que de derecha, aunque lo sospecho, pero lo que sí está totalmente esclarecido es que los primeros son más ruidosos que los segundos. En Argentina está mal visto ser capitalista, cuando a los demás países les va excelente con ese modelo, y esta visión no presenta adoctrinamiento por parte de sus referentes en instituciones como Escuelas y Universidades. Por eso casi todas las marchas son “populares” y de izquierda; contra el FMI, contra supuestas pérdidas de derechos y contra temáticas que no tienen relación con la ideología pero que atraen a muchas personas, como el aborto, el feminismo y los grupos LGTB. Hay muchísimos jóvenes presentes en las mismas, particularmente en éstas últimas, así como también tienen una presencia fuerte en los centros educativos y en redes sociales. Los que pensamos distinto generalmente nos callamos la boca, a pesar de tener argumentos totalmente válidos, ¿no es hora de cambiar esto?

Creo que es fundamental que rompamos con este ciclo que lleva tantas décadas ya. Hay que revertir el adoctrinamiento y mostrarles a los jóvenes que hay más alternativas que las que se les presentan. Y que nadie va a ir a imponer nada, a diferencia de los otros, sino que se va a develar otro punto de vista y otra forma de vida que funciona en los demás países, a quiénes les va mejor que a nosotros. Aprovechemos este mundo cada vez más globalizado y conectado, trabajemos para que logremos cambiar la desastrosa situación de la Argentina. Seguramente cuando alguno de nosotros hable fuerte, aparecerán otros que hagan lo mismo y nos daremos cuenta de que somos más de los que pensábamos. Que el problema era nuestro silencio y nuestra inacción.

Para concluir, considero que, dentro de la política, la juventud tiene mucho para aportar. El mundo avanza a pasos agigantados y no podemos quedarnos atrás, necesitamos nuevas visiones y propuestas todo el tiempo. Dos cabezas piensan mejor que una. Entonces propongo que nos involucremos cada vez más, cada uno desde el espacio que desee y dentro de la posibilidad que pueda.  Sin embargo, siempre debemos hacerlo con humildad y valorando la experiencia que puedan aportar los mayores, pero sin dejarnos avasallar por ellos. Todo está en el equilibrio.

 

Por Maia Ocampo