La fuerza de los ciudadanos

marcha jovenes republicanos

El lunes 17 de Agosto se realizó un banderazo patriótico, que fue de carácter masivo, las imágenes hablan por sí solas, y federal, ya que se llevó a cabo en 150 localidades del país. Miles de argentinos salieron a la calle, tanto en auto como a pie, y se movilizaron en distintos puntos de encuentro, los cuales fueron previamente pactados por redes sociales. Todos con banderas argentinas, y algunos con carteles muy originales como “Google tiene razón” y “No somos anticuarentena, somos anticorrupción”. Es imposible no mencionar otros elementos de la marcha, como la presencia del famoso inflable de Cristina Fernández de Kirchner, llamado “Zoila Chorra”, que figura a la Vicepresidente presa, con Alberto como un títere en una mano, y con un bolso con dólares en la otra. El banderazo fue considerado como una de las tres protestas antigubernamentales más grandes del mundo, de estos últimos días.

Sin embargo, simpatizantes del oficialismo y el mismísimo Gobierno, dijeron que era una “irresponsabilidad sanitaria”, aunque a la vez minimizaron la cantidad de personas que asistieron. Un poco contradictorio, ¿no les parece? Algunos la calificaron de “vomitiva”, como Pablo Moyano, y otros expresaron que aquellos que participamos somos “un asco”, como Diego Brancatelli. Sin lugar a dudas, aunque los Fernández se hagan los distraídos, está más que claro que esta convocatoria los sacudió. Como diría el mismísimo Presidente, citando sus frases en Twitter, “¿Te duele? Me encanta”. Es interesante analizar por qué fue tan impactante la movilización, ya que hay una verdad que va más allá de la gran convocatoria en sí misma, su trasfondo: los argentinos comprendimos que aquellos que tenemos el poder somos nosotros, y no el Gobierno. Aquellos que votamos para que nos representen, son justamente eso, valga la redundancia, representantes, no reyes, ni faraones, ni dueños del país. Son empleados nuestros y deben trabajar para nosotros, no para sus propios intereses personales.

Siempre dije que el día que entendiéramos este concepto como sociedad, íbamos a avanzar de una vez por todas, que no lo iba a lograr ningún Gobierno de turno, sino que era algo que debíamos hacer nosotros mismos. Priorizar a la República, a la Democracia, a la Justicia, y sobre todo a la Libertad, por encima de las personas. Que la gente haya salido a protestar en contra de la Reforma Judicial, si bien los reclamos eran variados y generales, la principal consigna era esa, quiere decir que los ciudadanos estamos en contra de cambiar las reglas de la Argentina para favorecer la impunidad de una persona, en este caso, Cristina Kirchner. Es un cambio cultural trascendental, ya que antes, este tipo de cuestiones no formaban parte del interés general de los argentinos. Decimos basta a la corrupción y al autoritarismo. Nadie niega que el Covid-19 existe, pero eso no se relaciona con el avasallamiento sobre la Justicia, fundir miles de Pymes y negocios, y el exponencial aumento de víctimas de la inseguridad y el abuso policial. Tomando en cuenta el #17A, nuestra paciencia se acabó.

Desde el Gobierno, acusan a la oposición de convocar a la marcha, mas eso es una total falacia. Fue la gente quién la convocó, a través de las redes sociales, y algunos dirigentes – no todos – entendieron que necesitábamos que ellos estuvieran allí con nosotros, acompañándonos y representándonos, porque ese es su trabajo. Por lo tanto, fue el pueblo quien decidió salir por la Libertad y la República, y algunos políticos opositores, como Patricia Bullrich, así como otros representantes, por ejemplo, Luis Brandoni, decidieron sumarse. Los protagonistas fuimos nosotros, y eso es lo que le aterra al Gobierno. El Kirchnerismo está acostumbrado a gobernar con mayorías absolutas, con imposiciones y tiranía, y, sobre todo, con una ciudadanía extremadamente mansa, que aceptaba todo sin chistar. Pero hoy el escenario es completamente distinto y eso los hace temblar. Argentinos, recordemos las palabras del General José de San Martín, “Cuando la Patria está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla”. Eso mismo hicimos el lunes y presiento, que es solo el comienzo.

 

Por Maia Ocampo