Que nunca decaiga la lucha por la Patria

marcha republicana

Hoy es 25 de Mayo de 2020. Hace 210 años ocurría en nuestro país la Revolución de Mayo, el primer paso para constituirnos como país y alcanzar la libertad. Se desplazó al Virrey del Virreinato del Río de La Plata, Baltasar Hidalgo de Cisneros y se lo reemplazó por la Primera Junta de Gobierno. Allí estuvieron involucrados grandes próceres de la Patria como Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano. Finalmente, el 9 de Julio de 1816 logramos independizarnos formalmente del Reino de España y pasar a ser Argentina.

Muchos sabemos la historia porque la hemos oído miles de veces, o la hemos estudiado o visto en revistas y medios audiovisuales. Sin embargo, pareciera ser que nos olvidamos de ella. Cuando somos chicos nos enseñan las canciones patrias y nos disfrazamos de aquellos que formaron el país. Pintamos la bandera con los colores celeste y blanco y decimos con orgullo que somos argentinos. Pero cuando crecemos toda esa felicidad se desvanece porque la realidad es muy distinta. Nuestro país es diferente a aquel que nacía en la Revolución de Mayo hace más de dos siglos, y no en el buen sentido. ¿Qué pasó que terminamos así?

Hoy tenemos pobreza, y no riqueza. Tenemos corrupción, en vez honestidad. Tenemos inmoralidad, y no valores morales. Tenemos injusticia, en vez de Justicia. Tenemos vagancia, y no esfuerzo. Tenemos retrocesos, en vez de progresos. Así podría seguir todo el día. Este no es el país que soñaron aquellos que lo fundaron, creo que estarían muy deprimidos de vernos en esta situación. Pero esto no es una razón para abandonar la lucha por la República. Todo lo contrario. Esto nos tiene que dar más fuerza que nunca para recuperar lo que alguna vez fuimos, aunque adaptado al mundo de hoy. Podemos ser mejores, sin lugar a dudas. Y siento que cada vez más, ese espíritu patriótico va creciendo. Está de moda cantar el Himno en convocatorias y llevar con orgullo la bandera argentina. Se viralizan por todas las redes los contenidos relacionados con la República. Y los ciudadanos no nos callamos más, cada vez nuestras voces resuenan más fuerte.

Yo también tuve un momento en el cual me quise ir a otro lado y hasta juré que mis hijos no iban a ser argentinos, que no iba a cometer el mismo error que mis antepasados. Sin embargo, me di cuenta de una cosa. ¿Por qué tengo que irme yo del país que amo porque gobiernan delincuentes? ¿Por qué debería dejar todo atrás y rendirme tan fácilmente, y dejarles en sus manos mi Patria? Ahí decidí que debía quedarme a luchar, porque solo se pierde la batalla que no se pelea.

Lo más importante para una Nación es la libertad, porque sin ella no somos nada. Si no podemos expresarnos en libertad, vivir nuestra vida en paz y validar el cumplimiento de nuestros derechos fundamentales no tendremos nada. Es el valor primero y principal, el que permite que el resto tenga sentido, por eso muchos de nosotros insistimos tanto sobre ella. El problema es que en general es un elemento implícito y abstracto, es muy difícil comprender los límites de cuando se lo tiene y cuando se lo pierde, especialmente porque esto último ocurre paulatinamente y no nos damos cuenta de ello. Y esto es algo muy peligroso porque una vez perdida es extremadamente arduo recuperarla.

Por eso, argentinos, usemos esta fecha Patria para reflexionar que rumbo estamos tomando como país y qué queremos ser realmente. ¿Por qué, en vez de quejarnos constantemente, dejamos de estar de brazos cruzados y nos involucramos en la causa? Si hace 210 años nuestros patriotas pudieron lograr lo que parecía imposible, nosotros también.

 

Por Maia Ocampo